¿Auyama y Gusanos? Denuncian Hambre Extrema y Hepatitis en Prisión Cubana
Un preso político en Cuba alerta sobre hambre extrema, desnutrición y un brote de hepatitis en la prisión Combinado de Sandino, Pinar del Río.
¡Qué cosa! Esto es lo que pasa...
Agarren esto pa’ que vean. El preso político Yasser Fernando Rodríguez González está soltando la sopa desde la cárcel Combinado de Sandino, allá en Pinar del Río. Dice que más de 200 hombres están sobreviviendo como si estuvieran en el mismísimo infierno, con una hambre que mata y una hepatitis que se riega como pólvora.
Según el cuento que soltó hace unos días, la comida es un chiste de mal gusto: arroz aguado y un picadillo que parece más una pasta rara, llena de gusanitos. Y el caldo, pura agua de hervir viandas con sal y un poco de ajo porro. ¡Pa’ chuparse los dedos, pero de la pena!
¿Dónde y cuándo se oye este bochinche?
Todo este drama se está viviendo en la prisión Combinado de Sandino, en Pinar del Río. Las declaraciones de Yasser fueron el pasado 5 de mayo. Imagínate el calor, la tensión, el ruido… o quizás el silencio del hambre que no deja ni gritar.
Él, albañil de 42 años, está cumpliendo una condena de siete años por supuestamente “incitar a la rebelión” después de pintar carteles y hablar claro en redes. ¡Encarcelado más de un año sin juicio! Un cuento de nunca acabar.
¿Y a quién le cae esta sopa de gusanos?
A todos los que están ahí metidos, claro está. El hambre extrema y la hepatitis no discriminan. Esto cambia la vida de esos hombres, si es que les queda vida pa’ contarla después. La gente está hablando de esto porque es una muestra más de cómo están las cosas por allá dentro, sin comida, sin salud, sin nada.
Las raciones, dice Yasser, son órdenes directas de arriba, de la Dirección Provincial de Cárceles y Prisiones. O sea, que no es que se les olvidó, ¡es que les quitaron hasta la poca comida que había!
¿Qué dicen los que mandan y los que están allá?
Bueno, los que mandan no han dicho ni pío oficial, pero según el propio Yasser, los funcionarios de la cárcel dicen que las raciones son “órdenes”. De los internos, lo que se oye es el lamento: ojos amarillos, debilidad, orina oscura… ¡parece que hasta sangre orinan algunos! Pero na’, atención médica especializada, ¿pa’ qué?
Si a alguien le ven los ojos amarillos, lo meten aislado dos semanas en la Compañía 9, solo por verse mal. ¡Sin análisis, sin nada! Y claro, siguen comiendo lo mismo de siempre, esa porquería que les dan.
¿Y ahora qué? A ver qué se cuece...
Lo que viene ahora es seguir de cerca si alguien por fin abre los ojos y mete mano. ¿Se seguirá regando la hepatitis? ¿Seguirán los presos con el estómago vacío? ¿Habrá alguna reacción de las autoridades o de organismos internacionales? El aire está cargado de preguntas y poca esperanza.
Hay que estar pendientes, porque esta historia no parece tener un final feliz a la vista. Es lo que hay, ¿qué te parece?