¿Y René Navarro también narraba peleas de gallos? ¡El micrófono viajero de Cuba!

Legendary Cuban sports narrator René Navarro shares unexpected tales of voicing rodeos, horse races, and even cockfights, showing his voice reached every corner of the island.

¡Oye esto pa' que veas!

El gran René Navarro, esa voz que todos conocemos del deporte cubano, ¡resulta que también se metía en unas cuantas cosas bien distintas! A sus 80 años, el hombre ha soltado la sopa y nos cuenta que no solo se dedicó a los 32 deportes oficiales. ¡Qué va! También le puso voz a rodeos, carreras de caballos y hasta a las famosas peleas de gallos por ahí en los campos de Cuba.

Es como si el micrófono no tuviera límites, viajando de un estadio a un potrero, demostrando que su pasión por la narración iba mucho más allá de lo que creíamos.

¿Dónde y cuándo se armó el bochinche?

Mira, estas aventuras fuera de la televisión, según cuenta él mismo en Facebook, pasaron en sus años de madurez, cuando el público estaba que ardía. Narró rodeos en lugares como Rancho Boyeros, y se fue hasta Las Tunas y San Antonio del Sur en Guantánamo. ¡Imagínate el gentío y el jolgorio!

Y las carreras de caballos y las peleas de gallos, esas se daban más por Mayabeque. Allí, los fines de semana, especialmente entre los años 80 y 2000, se reunían familias enteras, y René estaba al pie del cañón, con su micrófono en mano.

¿Y esto por qué importa?

Bueno, porque nos enseña que el deporte y la pasión popular van de la mano. René Navarro no se quedó en los estudios de televisión. Estuvo ahí, en la tierra, sintiendo el calor de la gente y aprendiendo un lenguaje nuevo para cada ocasión. Nos muestra que un buen narrador se adapta, se empapa del ambiente y conecta con todos los públicos, desde el más formal hasta el más folclórico.

Es un ejemplo de estar cerca de las cosas importantes, ya sean mundiales o las carreras del barrio. Su voz es un testimonio de esa cercanía.

¿Qué decían las partes?

Aunque algunas de estas actividades, como las peleas de gallos, estaban sancionadas, René Navarro se metía en ellas. Eso sí, él mismo aclara que jamás entendió la crueldad de hacer pelear a los animales hasta la muerte. Para él, esas prácticas eran inhumanas, a pesar de su labor como narrador.

Cuenta que tuvo que aprender términos específicos de cada ambiente. En los gallos, a identificar a los animales, y en las carreras, los nombres de los caballos, las distancias, todo el rollo. La gente, claro, disfrutaba del espectáculo y él, con su voz, lo hacía aún más vivo.

¿Y ahora qué? ¿Qué viene después de la narración?

Pues mira, después de colgar el micrófono de las grandes ligas, René Navarro no se quedó quieto. Incluso ya retirado, seguía animando desde la grada, como en los