¿Qué pasó con el nombre de Trump y el Kennedy Center? Juez pone orden

Un juez federal detuvo el cierre del Kennedy Center y ordenó quitar el nombre de Trump del edificio, alegando irregularidades en el proceso.

¡Oye esto pa' que veas!

Resulta que un juez en Washington, que tiene la última palabra en estas cosas, le paró los pies a la junta directiva del famoso Centro Kennedy para las Artes Escénicas. ¡No se van a cerrar ese jangueo cultural por dos años como querían para meterle mano a reparaciones! ¡Y pa' colmo, le quitaron el nombre de Trump a la vaina!

El asunto es que al juez no le cuadró cómo se hizo todo. Dijo que la votación para cerrar el centro fue como que mal hecha, como que ya estaba decidida de antes y sin pensar bien en otras opciones.

¿Dónde fue el bochinche y cuándo?

Este lío se armó en Washington D.C., la capital, y la decisión del juez llegó el viernes 29 de mayo de 2026. El tribunal señaló que la junta directiva del Kennedy Center, que es como el comité que manda, se pasó de lista al aprobar el cierre sin seguir el debido proceso.

La cosa es que sí, el centro necesita reparaciones y modernización, eso nadie lo niega. Pero el juez Cooper dijo claro: hay que buscar la forma correcta, con calma y legalidad, antes de hacer una jugada tan drástica como cerrar las puertas por tanto tiempo.

¿Y por qué esto importa?

Bueno, esto importa porque estamos hablando de uno de los centros culturales más importantes de Estados Unidos. Que se cierre así, sin un proceso transparente, no le cae bien a nadie. Además, esto toca el tema de quién tiene el poder de poner y quitar nombres en instituciones tan emblemáticas.

La gente que usa y quiere el Kennedy Center quería que siguiera funcionando, aunque sea con algunas obras. Que lo cierren por completo afecta a artistas, al público y a la vida cultural del país. Y lo del nombre, pues es un símbolo que levanta roncha.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, el juez Christopher Cooper dijo que las reparaciones necesarias sí se pueden hacer, pero la junta tiene que volver a sentarse a pensar en el cierre con cabeza fría y siguiendo la ley. Dijo que solo el Congreso puede cambiar el nombre oficial del centro, que es John F. Kennedy.

Por el otro, los del Kennedy Center, a través de su portavoz Roma Daravi, dijeron que no están de acuerdo y que van a apelar. Confían en que otro tribunal les dé la razón y apoye la idea de honrar al presidente Trump por sus contribuciones.

¿Y ahora qué?

Ahora, la administración del centro tiene 14 días para borrar cualquier rastro del nombre de Trump del edificio y de su página web. El centro puede seguir con las obras, pero el cierre total está frenado hasta que la junta haga las cosas bien.

Esto pone el debate sobre la mesa: cómo se manejan las instituciones culturales con fondos federales y el uso de nombres presidenciales. Habrá que ver qué pasa en esa apelación, porque la cosa está que arde.

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