¿Qué bochinche! Joven de 18 años se electrocuta en Cabaiguán cortando una rama
Trágico accidente en Cabaiguán: un joven de 18 años muere electrocutado mientras podaba árboles cerca de una línea de alta tensión.
Qué pasó
¡Oye esto pa' que veas! Un muchacho de apenas 18 años, Keyler Ramos Guerrera, perdió la vida de la forma más trágica. Estaba en Cabaiguán, Sancti Spíritus, metido en faena de poda, y le dio una descarga eléctrica brutal.
El accidente ocurrió justo cuando cortaba una rama que, sin querer, se acercó demasiado a una línea de alta tensión. ¡Imagínate el susto y el dolor! Un final terrible para un chiquillo.
Dónde y cuándo
Todo este drama sucedió en Cabaiguán, provincia de Sancti Spíritus. Fue el domingo 27 de septiembre de 2026, como a las 9 de la mañana, un momento donde la gente empieza el día.
El trabajo era en una zona cercana al tendido eléctrico, específicamente en el tramo de la línea Tuinucú 220 kV–Cabaiguán 110 kV. Un lugar con peligro al acecho, como se ve.
Por qué importa
Esto importa porque es la vida de un joven que se apaga en plena flor de la edad, y además, trabajando. Pone de manifiesto los peligros que hay en oficios que uno cree cotidianos, como podar árboles cerca de la electricidad.
La gente en Cabaiguán está comentando, ¿quién no? Es un recordatorio de que hay que tener mil ojos y cuidado extremo con las líneas eléctricas, que son una amenaza si no se respetan.
Qué dicen las partes
La Empresa Eléctrica provincial salió a decir que el muchacho era un trabajador externo, contratado por terceros, no de la plantilla de ellos. Aclararon que fue un accidente mortal.
Por otro lado, la comunidad y los amigos están que no caben en sí de la pena. Han inundado las redes sociales mandando condolencias a la familia, lamentando esta terrible pérdida.
Qué viene ahora
Hasta ahora, no se sabe mucho más. No han dicho si van a hacer una investigación a fondo del accidente. Lo que sí queda claro es la necesidad de revisar cómo se hacen estos trabajos cerca de la alta tensión.
Habrá que ver si se toman más medidas de seguridad para que algo así no vuelva a ocurrir. La vida de un chaval está en juego, y eso no tiene precio.