¿Auyama o Bonche? Santiago de Cuba se ahoga en aceite caro y colas kilométricas

Santiago de Cuba sufre escasez de aceite y alza de precios, con la libra de pollo y otros importados por las nubes, afectando la dieta diaria de los cubanos.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que en Santiago de Cuba se acabó el aceite, o al menos, lo que llega se cotiza a precio de oro. La gente se está volviendo loca buscando una botella, y cuando la encuentran, ¡prepárate para la sorpresa! No es solo el aceite, otros productos que llegan de afuera están por las nubes, y armando un bochinche de aquellos.

Y es que, pa' variar, el combustible anda con el freno de mano puesto. Eso significa que lo que hay que traer pa' la gente, pues se complica y se pone más caro. Los bodegueros dicen que ahora hay que tirar pa' lo que se produce aquí mismo, y eso está haciendo que los precios se pongan como la mona, hasta dentro de la misma ciudad.

¿Y esto dónde y cuándo está pasando?

Esto es en Santiago de Cuba, la ciudad del Caribe que ahora mismo tiene a la gente sudando la gota gorda. El cuento del aceite caro y la escasez se viene sintiendo fuerte desde hace rato, pero parece que se ha puesto peor. La cosa es que en las tiendas de las que venden en divisas, si quieres una botella de aceite, a veces te ponen un límite, y aun así, hay que hacer la cola como en los viejos tiempos.

Imagínate, hasta hace poco el aceite de 900 ml te costaba unas 800 pesos, ¡y ahora lo ves hasta en 2.000! Y eso que en La Habana anda más bajito, entre 1.400 y 1.600. Lo mismo pasa con el pollito: la libra en Santiago te sale en 550 pesos, mientras que en la capital está a 400. El picadillo de pollo, el arroz, hasta las salchichas, todo sube.

¿Y a mí qué me importa todo este lío?

Pues mira, esto importa porque lo que la gente come es lo que le da vida, ¿verdad? Cuando el aceite, que es básico, se pone tan caro, y otros productos como el pollo o el arroz también suben un montón, la dieta de cualquiera se va al suelo. Los que tienen menos dinero, los más viejitos, los niños, las embarazadas, son los que más sufren porque ya no pueden comprar lo que necesitan.

Aunque las viandas como la yuca y el boniato siguen más o menos asequibles, no es lo mismo. La gente se está quedando sin acceso a proteínas y a esos productos importados que, aunque no sean lo más saludable del mundo, a veces son lo que hay. Con esto de que cada municipio tiene que buscarse la vida con lo que produce localmente, los precios se disparan y la cosa se pone difícil pa' todos.

¿Qué dicen las partes de este enredo?

Bueno, lo que se oye es que el gobierno está tratando de impulsar la producción local, pero la verdad es que la escasez de combustible y la mala distribución no ayudan mucho. Los consumidores, por su parte, están que trinan. Se quejan de que los precios en las tiendas en dólares son un abuso y de que la oferta es bien limitada. Dicen que la libra de pollo está imposible de pagar para muchos, y que el aceite es un lujo.

Las autoridades han estado repartiendo algunos productos por la libreta, como arroz. Por ejemplo, a los mayores y a los niños les han dado tres kilos de arroz, y a las embarazadas, siete. Pero claro, eso es una gota en el océano comparado con lo que sube todo lo demás en la calle.

Y ahora, ¿qué será lo que viene?

Lo que se ve venir es que la cosa va a seguir complicada mientras no se resuelva el tema del combustible y la distribución. Santiago de Cuba y otras provincias seguirán lidiando con precios altísimos para los productos que no se producen aquí. Es probable que las autoridades sigan intentando que cada lugar se enfoque en lo suyo, pero eso puede hacer que las diferencias de precios entre una provincia y otra sean todavía mayores.

Lo que sí está claro es que la gente va a seguir haciendo malabares para poder comer, buscando las opciones más baratas y quizás, resignándose a comer menos proteína o menos productos importados. Habrá que estar pendiente a ver si llega algo de combustible o si las cosechas locales de verdad pueden suplir la demanda que hay.

Más noticias