¿Te enteraste? ¡Tiroteo en Cuba deja a 5 cubanoamericanos muertos y EE. UU. no sabe nada!

EE. UU. exige acceso a ciudadanos detenidos en Cuba tras tiroteo mortal contra lancha de exiliados. Reportan 5 muertos y la Embajada sin información.

¡Oye esto pa’ que veas!

La cosa se puso caliente, caliente, en las costas de Villa Clara. Una lancha que venía de Florida, con diez cubanoamericanos a bordo, se topó con las fuerzas guardafronteras cubanas y ¡zas! Abrieron fuego.

El resultado: un desastre. Al menos cinco personas fallecieron y otras quedaron heridas. ¡Imagínate el bochinche!

¿Dónde fue el relajo y cuándo?

Esto pasó hace poco, frente a las costas de Villa Clara, allá en Cuba. La lancha, que se supone que venía de Florida, se encontró de frente con los guardias.

El sol pegaba, el mar estaba picado, y de repente, el ruido de los disparos rompió la calma. ¡Un susto de muerte!

¿Y esto por qué importa?

Bueno, pues porque hay ciudadanos estadounidenses involucrados, ¡y de los nuestros! La Embajada de EE. UU. en La Habana está que trina porque no los dejan ver a los suyos, ni saber cómo están.

Cuba dice que los sobrevivientes son unos “terroristas”, pero Washington no se traga eso y exige respuestas ya. La cosa está tensa, y las familias, en Cuba y en EE. UU., están desesperadas.

¿Qué dicen unos y otros?

Por un lado, el gobierno cubano, a través de su Ministerio del Interior, salió diciendo que los de la lancha andaban en “actos de terrorismo”. ¡Vaya acusación!

Del otro lado, el Departamento de Estado de EE. UU. no se ha quedado callado. Han dicho claro que no han podido ni hablar con sus ciudadanos detenidos, y eso los tiene bien preocupados. Piden acceso consular ¡ya!

Las familias, por su parte, lloran a sus muertos y piden que les entreguen los cuerpos. Dicen que a uno de los fallecidos, Roberto Álvarez Ávila, lo trataron fatal y se lo llevaron para un sitio desconocido.

Y ojo, que uno de los sobrevivientes, Conrado Galindo Sariol, pudo llamar a su hermana, pero ¡imagínate! Tenía un policía al lado que no lo dejaba hablar de nada. ¡Qué miedo!

¿Y ahora qué?

Pues nadie sabe qué va a pasar. Las familias temen que a los detenidos no les den abogado ni nada. Algunos creen que a los exiliados les cayeron en una trampa.

Se pide una investigación independiente para que se aclare todo este asunto. Mientras tanto, la incertidumbre y el dolor son grandes. Habrá que seguir de cerca cómo se resuelve este lío.

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