¿Y tú supiste? Condenado por racista a una cubana en Barna con tremendo bochinche

Un hombre en Barcelona fue condenado por racismo continuado contra una mujer cubana. La sentencia incluye prisión, multa e indemnización.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que en Barcelona se armó tremendo bochinche. A un tipo lo han pillado con las manos en la masa, y no es por robarse un pastelito. Lo condenaron por meterse con una vecina de origen cubano, ¡pero a lo grande! Insultos, humillaciones y todo el repertorio racista por más de un año. Imagínate tú el drama.

La cosa se puso seria, y el tribunal de la Audiencia de Barcelona tuvo que meter mano. Al final, el tipo se comió seis meses de cárcel, tiene que soltar 2.700 euros de multa y pagarle 3.000 euros a la afectada. ¡Tremenda vaina!

¿Dónde fue el relajo y cuándo?

Todo este teatro de mal gusto ocurrió en Barcelona, una ciudad que se supone es de gente fina. El acusado, desde la ventana de su casa, ¡sí, desde el balcón!, se dedicaba a tirarle improperios a la señora. Parece que la señora tenía un huerto urbano ahí cerca, y el tipo aprovechaba cada vez que ella iba a cuidar sus planticas, ¡dos veces por semana, imagínate tú la constancia del descaro!

Los ataques venían con todo: “negra, vete a tu país”, y cosas peores. Pero la cosa escaló. En noviembre de 2022, el tipo se puso bravo y le dijo: “¿quieres que saque la pistola y te meta un tiro?”. Y pa' rematar, en enero de 2023, la siguió insultando y amenazando, diciéndole que “no iba a parar hasta que se fuera de allí” y que “debería morir”. ¡Qué barbaridad!

¿Y esto por qué importa?

Pues mira, esto importa porque a nadie le gusta que lo traten como basura por ser quien es, por su color de piel o de dónde viene. Esta señora, que es de Cuba, sufrió un año entero de maltratos, y eso te destroza el ánimo. Le provocó ansiedad y tuvo que buscar ayuda profesional. La oficina de No Discriminación del Ayuntamiento de Barcelona tuvo que intervenir, ¡así de grave se puso la cosa!

Lo peor es que esto pasó en público, y por tanto tiempo. Imagina el bochorno y el miedo. Este tipo atacó su dignidad, su autoestima, todo lo que la hacía sentirse bien consigo misma. Al final, la justicia le dijo que eso no se hace, que hay límites y que las palabras, cuando son así de feas, hieren.

¿Qué dicen las partes?

Al final, el acusado no le quedó más remedio que aceptar los hechos. La Fiscalía pedía más, dos años de cárcel y una multa más gorda, pero llegaron a un acuerdo. El tipo reconoció que sí, que él fue el que dijo todas esas cosas horribles.

La víctima, después de aguantar tanto, puso la denuncia en los Mossos d’Esquadra. El tribunal vio claro que los insultos no eran cosa de un día, sino algo planeado y constante. El juez entendió que la intención del acusado era clara: humillarla por ser negra, cubana y por cómo era físicamente.

¿Y ahora qué?

Pues ahora el tipo tiene que cumplir su condena: cárcel, multa y no puede acercarse ni hablarle a la señora por tres años y medio. ¡Y encima, no podrá trabajar en cosas que tengan que ver con niños o jóvenes! Parece que también le quitaron la habilitación para ejercer en la docencia, el deporte y el ocio.

La lección aquí es que el racismo y la humillación no se pueden dejar pasar. Si alguien se mete contigo por cómo eres, tienes derecho a defenderte. Y los que se creen con el derecho de maltratar a otros, al final les cae encima el peso de la ley. Esperemos que esto sirva de escarmiento y que la señora pueda empezar a sanar.

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